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LA JUSTICIA: PRIMERA VIRTUD CARDINAL

LA JUSTICIA: PRIMERA VIRTUD CARDINAL

Prosiguiendo con  las virtudes, diría que la primera  es la JUSTICIA, y ella, en el lenguaje metafísico significa  conocerse a sí mismo. Y esto significa  en el  lenguaje esotérico conocer el Dharma.  La Justicia es el perfecto equilibrio entre el exceso y el defecto. Explico este concepto.Como todos estamos encarnados, es decir, en el mundo del defecto, y sin embargo estamos impelidos  a ser mejores,se produce en cada ser humano una tensión, entre ser o no ser. Veamos ejemplos de las tensiones a que estamos sometidos todos los seres humanos, Solo los voy a enumerar porque si los tendría que desarrollar, sería una larga exposición, que para este tiempo de vacaciones sería algo tortuoso.

Tenemos, por ejemplo , tensión entre lo mundial y lo local, es  decir convertirse poco a poco en ciudadano del mundo sin perder sus raíces  y participar activamente en la vida de la nación y en la comunidad local.

La tensión entre tradición y modernidad. Es decir adaptarse sin negarse a sí mismo

La tensión entre el largo plazo y el corto plazo, tensión alimentada actualmente por el predominio de lo efímero  y lo instantaneo

La tensión entre  la indispensable competencia y la preocupación  por la igualdad de oportunidades.   Esta es una cuestión  clásica, desde el comienzo  del  siglo entre la política económica y social  y al política educativa

La tensión entre el extraordinario desarrollo de los conocimientos  y las capacidades de asimilación del ser humano. En  este caso para la teosofia es importante pues es añadir nuevas disciplinas como el conocimiento de sí mismo y los medios  de mantener la salud física y psicológica, o el aprendizaje para conocer mejor el medio ambiente natural y preservarlo.

Y finalmente la tensión entre  lo espiritual y lo material. Que es decir,  que el hombre tiene sed de ideal y de valores que voy a llamarlo morales, Que es la elevación del pensamiento y el espíritu hasta lo universal y hacia una cierta superación de sí mismo, previo conocerse a si mismo, que significar vivir en un mundo de justicia,

Platón  describe a la justicia como la virtud fundamental y perseverante porque sólo cuando alguien emprende la justicia puede conseguir las tres virtudes y cuando alguien posee las cuatros virtudes es la justicia que mantiene  todas juntas.

Agrega Platón: La prudencia, viene del ejercicio de la razón; la Templanza, de ejercer  las emociones al servicio del espíritu; la Templanza  dejar que la razón anule los deseos y desde estas tres , la JUSTICIA, viene un estado en que cada elemento de la mente esta de acuerdo con los otros.

Desde la cosmovisión teosofica, la Justicia, es el Dharma,el perfecto equilibrio entre los opuestos;mientras que el Karma, es la Ley, que restablece ese equilibrio. Por ello cada uno de nosotros debe vivir el Dharma, como los hace todo el Universo, que en armonía cada uno de los sistemas conviven sin chocar.SI  los humanos pudiéramos vivir el Dharma, la justicia  , que armoniza los opuesto, seríamos como los sistema solares que circulan en el espacio  sin chocar, o como las golondrinas, o los canarios o los tigres, o las flores  porque cada uno ocupa su lugar en el momento preciso.

La justicia es armonía por oposición. Qué maravilla. En noviembre escuchaba el canto del zorsal. después en  diciembre el ven te veo, luego  ahora mismo, enero el silvido de las calandrias o el vuelo de las cotorras. Cada ser ocupando su lugar en el preciso momento. Solo el hombre quiere ocupar todo el tiempo el espacio y ser único, ¡¡que error!!, por eso sufre.El espacio es compartir la existencia.

 

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LAS VIRTUDES CARDINALES

LAS VIRTUDES CARDINALES

Antes de escribir sobre las virtudes cardinales, necesito definir ¿qué es la virtud?. La virtud, como lo enseña la teosofia, es una permanente modalidad de la emoción amorosa dirigida hacia un ser viviente. El vicio, es la permanente modalidad de la emoción de odio. Para que exista la armonía individual y social ( la familia) debe afirmarse la emoción de amor y desarraigarse la de odio. La virtud brota del amor  y su fruto es la felicidad ( ver la Moral a Nicomaco de Aristóteles). Para que esto ocurra, debemos tener en cuenta al Intelecto cuando busca la armonía en todas las relaciones.

Tanto el odio como el amor, es una actitud mental. Es una corriente de pensamiento que estimula a la emoción en uno u otro sentido. No hay virtud o vicio sin un condimento mental.  La emoción en el hombre no es autónoma, salvo cuando se ama u odia por reminiscencia ancestral. Pero siempre es la mente la que nos hace trascender esa reminiscencia.

Cuando analizamos  nuestra conducta desde un nivel «superior» de conciencia podemos entender la diferencia entre el amor y el odio y cuando esto ocurre nos damos cuenta que el amor es lo justo y el odio lo injusto. Pues lo justo ,que es una vibración de la conciencia, lo hace en concordancia con la Ley de la Armonía ; mientras  lo injusto viola esa Ley y trae la dispersión de la conciencia. En consecuencia , la virtud es armonía y la desarmonía es vicio.

El hombre virtuoso, a veces tiene conflicto con el mal, pero esto no debe ocultarnos el hecho de que la felicidad está siempre indisolublemente desposada con lo justo y la miseria con lo injusto. Sólo lo justo puede conducirnos a la felicidad, O sea que para el justo obrar en justicia, aunque le de dolor, es feliz, que obrando inicuamente que es pérdida de la paz interior. La angustia interna da más dolor que el placer externo.

Estos conceptos vienen a propósito de las dudas de conducta de aquellos que deben aplicar la ley a los corruptos. Pero alguien , movido por el amor y la armonía  social cumple con su deber , la paz interior, lo justo, le da felicidad.¿ Cómo establecer  la relación armónica con su deber y la acción de dictaminar?. Reconociendo las obligaciones de la relación contraída y cumpliéndola

Dice Bessant» si uno perjudica a otro y éste le devuelve el perjuicio, la relación entre ambos es discordante y engendradora de misería. Y como cada uno espera perjuicio del otro, los dos procuran debilitar la fuerza perjudicando a su enemigo y tal es la espontánea acción del odio. Cuando esta modalidad llega a ser permanente y el hombre la manifiesta  siempre en sus relaciones esto se llama vicio. Un hombre de indómita pasión y salvaje naturaleza descarga un golpe en espontánea costumbre , esto se llama odio Si repite a menudo este acto se convierte en hábito cuando  monta en cólera, inflige dolor y halla placer en ellos».Vigoriza el vicio de crueldad y al encontrarse con un niño o un ser más débil, mostrará crueldad tan sólo porque se pone en relación con él.

LAS VIRTUDES CARDINALES

En esta nota las enumeraré , para en la otra nota explicar el significado para vivir las virtudes.

La primera es la JUSTICIA

La segunda: la PRUDENCIA

La tercera: la TEMPLANZA

La cuarta: la FORTALEZA

 Estas cuatro virtudes son el eje sobre el cual gira la vida moral del hombre. Estas virtudes hace al hombre alguien trascendente que intenta dominar al lobo que habita en cada uno de nosotros.

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LAS VIRTUDES EN ACCION

LAS VIRTUDES EN ACCION

Tal cual lo había anunciado  , hoy inicio una columna que he titulado LAS VIRTUDES EN ACCION, como una forma de acompañarlos durante estas vacaciones de verano. Todo los miércoles de enero y febrero, tendrán mi columna y siempre mi compañía  etérica. Si quieren leer las notas, que serán vivencias , que tal vez les sea util, llenara mi corazón de  satisfacción espiritual. El conocimiento es como un hilo de Aridna, que nos guia en el laberinto para no ser devorado por el Minotauro de la Ignorancia.Que tengan Paz..

MIS DOS EXPERIENCIAS CON LA VIRTUD

Mi primera experiencia con la virtud fue dolorosa, frustrante y en su momento no entendía lo qué había pasado para sentirme tan mal. Al escribir esto tengo el recuerdo de cómo me santí aquella mañana del domingo, cuando, como todos los domingos, concurría a misa, no porque mis padres me lo indicaran, sino porque sentía en mi corazón la necesidad de vivir a Jesús en mis momento de soledad.

Era en ese momento un chico en camino a la adolescencia, tenía 13 o 14 años, y un anhelo ferviente de ser sacerdote al servicio del Señor, sentía que mi vida era el servicio a los hombres y mi aspiración, que todos fueran felices, como ocurre en este momento que escribo. Mis lecturas juveniles eran » Buscando a Dios » y las Bienaventuranza. Llegaba hasta las lágrimas cuando las leía y como un jovencito, no sabía interpretar cómo pasaba esto en mí, cuando a mi edad tenía que estar ocupado en ser simpatico, o tratando de conquistar a la chica vecina, ojo, que no es que no lo intentara, pero creo que eso se debía más que nada al impulso hormonal que a la aspiración de ser sacerdote.

Aquel domingo, que no quiero recordar, fuí a la misa en la Inmaculada Concepción, que quedaba a pocos metros de mi casa en San Juan, a donde concurría casi todos los días, despues de clase, para encontrarme con mis amigo y orar por la paz del mundo y la felicidad de los durante las tertulias religiosas.

En esa parroquia. estaba a cargo un cura, que no quiero recordar, solo su nombre ,se llamaba Mazon, que durante el sermón ,que con un gesto adusto, hablaba de las virtudes cardinales y que indicaba con su indice, a cada uno de los fieles ,que debían cumplirlas o su destino sería el infierno.

Yo , un joven de 14 años, y temeroso de ir a parar al reino de Lucifer, le pregunté en medio del sermón: ¿ Padre, usted cumple con esas virtudes?. Sus ojos  parecían verdadera brazas de Lucifer, pues indignado por mi pregunta, me echó de la capilla, y no sólo eso, sino que, dejando el púlpito, me corrió hasta la entrada de la iglesia y me prohibió ingresar a ella por el resto de mi vida.

Ustedes se imaginan el terror que me produjo esa reacción y llorando llegue a mi casa  donde mi madre, una santa. me preguntó ¿ qué te paso nene?. Nada mamá, el cura Mazon  me echo de la iglesia por haberle preguntado si él practicaba las virtudes sobre las que estaba hablando en el sermón.

Una sabia respuesta de mi madre, confirmada luego por mi padre, me dijo:» nene, tendrás que saber qué son las virtudes  y que no sólo los católicos las entienden o las practican»

Como toda mi familia , por linea paterna eran teosofos, especialmente mi abuelo, don Rogelio Díaz López, que presentó a Jinarajadaja en un acto en Rosario, donde mi abuelo ejercia la docencia.Y luego lo acompaño hasta San Juan donde lo presentó en el Teatro Cervantes,  que fue uno de los pocos edificios que quedo en pie luego del terremoto de 1944, y mi tí Fernando , que con amplitud doctrinaria encabezaba a caballo, blanco por supuesto, las procesiones de la Virgen de Andacollo. Mi padre, don Rogelio Diaz Costa, al momento de yo nacer, me eligió dos padrinos curas, uno de ellos el RP Hernandez, un historiador, transgresor de las costumbres monasticas. Me relataron que a Hernandez le gustaba bañarse en las  piletas públicas¡¡ que atentado a la moral, decían los mojicatos!! y otro ,un genio teologo, el sacerdote Videla Cuello,al que tuve oportunidad de conocer en mi infancia y quedar enamorado de las bibliotecas que tenía en su casa, todas la paredes estaban repletas de libros y una pequeña cama donde él dormia. Me quería mucho y cuando yo me despedía de él, le decia a mi padrino de confirmación «hasta mañana si Dios lo permite, y él me decía, muy bien hijo, ve con Dios. Videla Cuello, tenía cinco amigos teosofos y uno de ellos , Bustos, que me obsequio un libro de Ortega y Gasset llamado el Hombre y el Mundo, que aun conservo, me contó que al momento de morir, mi padrino, los reunió en su casa a esos cinco hermanos y moviéndose en su hamaca, ya no podía caminar, les dijo» hermanos voy a empezar un largo viaje y quiero despedirme». Tomaron una copa de champagne y mi padrino murió en ese instante.

Estos dos acontecimiento , producen en mi una conmoción emocional de un sacerdote que no supo responderme si practicaba las virtudes que estaba enunciando en el sermón y las vidas de estos dos grandes maestros del conocimiento que fueron mis padrinos, ambos de la fe católica,y teosofos en definitiva, me llevaron a indagar, como me lo indico mi madre, sobre qué son las virtudes y como practicarlas. Fue , mi iniciación en la teosofia, pues ella, sin dogmas me enseñó a reflexionar sobre esta fuerza interior de sobreponerse al lobo que tenemos subyacente en nuestra personalidad.

En mi próxima nota, como acompañamiento en estas vacaciones de 2015, el miércoles próximo, les cuento cada una de estas virtudes que nos elevan al cielo sin necesidad de pertenecer a un determinado credo

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