Helena, la joya de occidente

Helena, la joya de occidente

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Nadie sabe cuándo tuvo su origen el mito del loto-hombre, pero el caso es que en Oriente lo encontramos representado en los restos y monumentos más antiguos. Por ello se le identificó con el Buddha y con su Noble Óctuple Sendero (recto pensamiento, recta  intención, recto esfuerzo, recto conocimiento, recta concentración, recta palabra, recta conducta, recto medio de vida)

La planta del loto surge de la ínfima semilla sepultada en el cieno ignorada de todos; desde allí se levanta a través de las aguas putrefactas un fino hilo vegetal vacilante y frágil, pero con un determinismo poderoso, hijo de la experiencia acumulada por millones de antecesores; al recibir los reflejos cálidos que parten de la superficie se hiergue triunfante y con un último, titánico esfuerzo, sale al aire y al sol, a quien obsequia con una maravillosa flor, escondida durante todo este proceso en el seno de la planta, como la preciosa  joya de Shiva.

 

El simbolismo del loto

Este camino es comprado al “ Largo Sendero” que debe recorrer el hombre a través de los mundos: físico, psíquico y espiritual. También se lo relaciona al paso de conciencia humana por los “ Cuatro Pórticos” o “ Elementos”: Tierra, Agua, Aire y Fuego, las cuatro Iniciaciones planetarias que llevan  al Arathado y de allí al estado del Nirvana, tal cual hizo el “perfecto despierto-(el Buddha-”, aunque Él haya renunciado al fruto de su acción  por Amor a la Humanidad.

Helena, la joya de occidente

Es por todo ello que el mes de Mayo, importante  momento del año para los Esoteristas Orientales, se recuerda la última encarnación de la llamada en vida Helena P. Blavatsky, la formidable Iniciada que hace menos  de dos siglos abría otra vez para Occidente las puertas de la Filosofía Esotérica y de los Misterios que habían sido barridos de esta parte del planeta justamente con la desintegración de la Roma Imperial.

HPB, los trajo del lejano Tibet, del Sagrado  Himawat, de los milenarios templos-biblioteca de la India Eterna.

Como el loto, trabajó silenciosa e  incansablemente para traernos el obsequio de un Nuevo Renacimiento, que, como el que acabó con la Edad Media, nos retornará a la Sabiduría y a la Felicidad de Tiempos Heroicos.

De HPB podría decirse: “la tumba de los héroes es el universo entero y no hay mármol ni bronce que pueda contenerlos”. Solo el amor, de aquellos que seguimos sus enseñanzas.

Maestra de mi mente y corazón, hoy te recuerdo y renuevo el juramento de seguir sirviendo a la humanidad.

Hasta la Eternidad.

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