CÓMO LIBERARSE DE LOS LAZOS KARMICOS?

CÓMO LIBERARSE DE LOS LAZOS KARMICOS?

 

Los lazos karmicos, son como hilos que unen nuestras pasadas vidas con la presente . Son como ataduras que condicionan nuestra existencia en el aquí y en el ahora. El Sankhya, sistema filosófico hindú, enumera los lazos que nos atan a las irrealidades; mientras que el Yoga, otro sistema filosófico hindú, enseña cómo se puede lograr la liberación de las ataduras por la práctica diría. El Sankhya es  el conocimiento de las causas; el Yoga, el método para eliminar los efectos. Son complementarios , pero al mismo tiempo una sola cosa: lograr la liberación del renacer.

Ahora , caben algunos preguntas.

¿Qué es una atadura?

¿Cómo se ha producido esa atadura?

¿Qué causa tiene?

¿Qué es el yo inferior y qué el Yo Superior?

¿Cómo puede uno discernir entre lo falso y el verdadero Yo?

La primera de las ataduras es la Ignorancia. De ésta hay que liberarse del mismo modo que buscamos liberarnos de la enfermedad.

La primer ignorancia  es haber Invertido los valores. 

Prestamos mas importancia, dedicamos más esfuerzo, concentramos más la atención en las cosas materiales y descuidamos, casi totalmente, a nuestro Ser Interno, a nuestro Espíritu.

Para liberarnos de esta atadura, que es la ignorancia de nuestro verdadero Ser, debemos desarrollar la comprensión de la unidad que existe entre nuestro Ser Interno ( Yo Superior) y El Eterno (Dios). .La enfermedad , no se cura gritando » medicina», sino bebiendo el  remedio. Del mismo modo, un hombre no queda libre nombrando al Eterno,sino pensando constantemente en Él. Debemos pensar permanentemente en el Eterno, vivir para lo Eterno y sumirnos en lo Eterno. Debemos pensar en el Eterno y como diría San Agustín, » realiza lo que quieras, pero con la mente en Dios».

El Bhagavad Gita, la Biblia Oriental, explica que la primera acción que hay que realizar para comenzar a liberarse, es despegarse de las cosas transitorias. Controlar todas las acciones provenientes de los deseos personales intrascendentes.

El hombre sufre por la inversión que ha hecho de los valores. Al prestar demasiada atención a las cosas de la personalidad, se ha obnubilado la percepción de lo Eterno. Sufre porque piensa que la vida está limitada al cuerpo y que lo único que debe hacer es satisfacer los deseos de éste. Piensa que vivir es tener muchas cosas y sufre el hombre cuando no las puede alcanzar y una vez obtenidas, sufre por el temor de perderlas.

Esta ignorancia sobre el sentido , la razón de ser de la vida, le esclaviza  y le hace vivir en el mundo del dolor.

Nuestros dolores físicos, emocionales o mentales son como » alertas», como llamadas de atención para que prestemos más importancia a  las cosas que están fuera del tiempo y del espacio.

Porque, ¡¡ que paradoja!! las cosas que están  en el espacio son destrozadas por el tiempo, que actúa como instrumento de la Ley Eterna para hacer comprender al hombre que no debe enamorarse de las formas , porque éstas son efímeras para la eternidad: hoy están y mañana no.

El tiempo nos enseña que las cosas materiales son una ilusión nacida de nuestros deseos, mientras que el Espíritu es lo verdadero. Pero a veces para entender esto sufrimos porque nos resistimos a la Ley a la Justicia, que es el máximo Equilibrio: el Dharma, Diría los Maestros: El hombre aprende por medio del conocimiento o por medio del dolor, siempre comprender que su proposito en este mundo es vivir la Eternidad.

Pero haber invertido los valores vivimos deseando cosas materiales, vamos tras fantasías, tras fantasmas. Cuando el hombre limita la vida a la mera satisfacción de sus deseos, se origina en él la furia, la codicia, la vanidad y el ansia de mayores posesiones., He ahí la causa del dolor: los deseos materiales desenfrenados.Que son los lazos que nos atan al mundo del dolor.

Si llegamos a entender esto , llegaríamos a la conclusión que los deseos son efímeros,surgen en una mente desocupada , en una mente dispersa, en  una mente perezosa

Por ellos Krishna, el Maestro de Arjuna en el Bhagavad Gita, le explica a éste que el contacto con la materia ( los deseos) da calor y frío; placer y dolor, que en alternativos vaiven es se funden transitoriamente. Pero el hombre a quien ni el placer ni el dolor conturba ( altera) y entre su balanceo permanece firme, es merecedor de la Inmortalidad-

Por ello dice Krishna aceptando por igual el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, el triunfo y la derrota, apréstate a la batalla. 

Y la batalla es cumplir las acciones viviendo en unión con la Divinidad, renunaciando a todos los apegos y sereno por igual en el éxito y en el fracaso. Es decir, lograr el equilibrio emocional que se consigue con una mente estabilizada, fija en un solo punto: Dios. A ese equilibrio se le llama Yoga.

Dice, finalmente Krishna miserables los que trabajan por la recompensa. Es decir  hacer negocios con Dios: tú me das aquello y yo hago sacrificios..

El Sabio ,agrega Krishna: el sabio unido a la pura razón ( Budhi, el alma) renuncia a la recompensa que le ofrecen sus actos y libre de las ataduras del renacimiento se encamina a la bienaventuranza Sede, a su encuentro con Dios  que es decir, a encontrarse con sigo mismo más allá del tiempo y del espacio:en la Eternidad.

Como  primera práctica para mis lectores,  para romper las ataduras que generan nuestros deseos desenfrenados,debemos crear el hábito de la  MODERACION.

La moderación en boca de Krishna es:  nada en demasia.

Dice el Maestro ni en demasía comas, ni en demasía ayunes, ni en demasía duermas, ni en demasía veles».

Hay que buscar el justo medio, y él es según la naturaleza de cada individuo, si yo pretendo fijar el justo medio para una colectividad, grupo social o discípulos, estoy cometiendo el error de creerme el eje. Cada humano debe encontrar el justo medio por si mismo.

El Budha postula el  Sendero del Medio: es equilibrio.  

Aristóteles, también aconseja el justo medio :nada en demasía y nada en mengua,

Lao Tze, dice:busca el Tao, el justo medio entre el yin y el yang..

El arte para liberarse de los lazos karmicos, es vivir en el justo medio ,sin apego, sin fantasías, sin espectativas, . en una palabra síntesis: vivir libremente lo que entendemos por esencial; lo que experimentamos como Unidad.

 

 

 

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