POR QUÉ ESTAMOS ENOJADOS CON NOSOTROS MISMOS

POR QUÉ ESTAMOS ENOJADOS CON NOSOTROS MISMOS

La teosofia habla de los mundos paralelos – los objetivos y los subjetivos-. Ya, en este siglo de grandes descubrimientos en el mundo invisible y cósmico, no resulta extraño hablar de mundos paralelos; como tampoco del mundo de los microorganismo , sobre el cual se especulaba en el pasado , y que la invención del microscopío puso en acto lo que las Escuelas Esotericas hablaban de  la vida en el mundo invisible. A medida que la ciencia fue desentrañando los misterios de las dimensiones invisibles al ojo físico del humano, se rompieron los prejuicios e ignorancia sobre los otros planos en los cuales se desarrolla una vida magnifica como la que actualmente vive el hombre dentro de las tres dimensiones terrestres.Lo invisible pertenece a la cuarta dimensión, aquella que está más allá del tiempo cronológico y la forma concreta.

De este mundo paralelo hablaban los grandes filósofos de la antiguedad, que por su voto de sigilo, lo hacían en clave, en símbolos o parábolas y también por medio de leyendas, cuentos y misticismo. Lao Tsé, en China lo explicaba por medio de la teoría de las imágenes y de los gérmenes. Platón, en Grecia, enseñaba la existencia del mundo de las ideas perfectas donde se originaban los arquetipos, que  relativamente fijos eran el modelo de los objetos y aun de la forma física del mismo hombre.El modelo del hombre está en el Cielo, pero » cielo» como espacio, y no como equivocadamente se interpretó al cielo como Dios, y por ello se dijo que » Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza». Error, el hombre es el modelo de los Elohines, de los Ángeles, de los Dyhanis, como le llama el Orientalismo, los que dan la forma inspirada por Aquel, el Innombrable.

Hermes en Egipto, instruia por medio del Kybalión, sobre la Ley de la Correspondencia, » allá arriba es igual que aquí abajo», decía el Hierofante del país de Kem.Protágorass, sostenía que el hombre es la medida de todas las cosas ( las proporciones utlizadas por los artistas entre los extremos de todas las cosas), Decía Protágoras que existía el micro y macro cosmos, es decir, la íntima relación entre el hombre y el Universo.

Asimismo los teólogos de las religiones reveladas enseñaban que todo lo manifiesto, lo concreto, lo objetivo, era el resultado de un modelo mental. Así , por ejemplo , antes de Adán de » barro». estuvo el Adán Arquetípico , que a su vez devenía del Adán Kadmón, el Divino Andrógino.

En casi todas las mitología existen los dioses gemelos, como el símbolo del Ying y Yang: uno luminoso y el otro reflejo de la Luz. En Egipto, tenemos este ejemplo en la pareja de dos diosas gemelas : Isis y Neftis; en la India los Asvines, los dioses curadores, que son gemelos; otro tanto ocurre con  Makara y Kumara, el primero el dios de los subterráneo, de lo acuatico y el otro de la luminosidad del firmamento. En la teología americana,también figuran los dioses gemelos: manco Capa y Mama Ollo, que representan los mundos paralelos del espíritu y materia.

Varios tratados de carácter ,metafísico también se refieren a estos mundos a los cuales llaman el Yo inferior y el Yo Superior, términos que han sido asimilados por las filosófica atemporal o perenne para simbolizar la materia y el espíritu subyacente en el hombre.

En los misterios egipcios se enseñaba que el Alma – como una imágen del espiritu proyectado en la materialidad- quedó atrapada en las redes de este mundo objetivo y concreto al que debe trascender mediante la toma de conciencia de su naturaleza divina y regresar al hogar que está en el Cielo. por ello se explicaba que todo hombre tiene un arquetipo previo en el cielo, en el espacio, en el Akasha , como dirían los orientalistas, del cual emanaría la energía vital y eterna.

El Alma, periodicamente trascienda al cuerpo, a las formas, pero ella sigue siendo incorruptible y animadora de nuevos cuerpos sin perder su esencia divina. El cuerpos, al ajustarse a las leyes de la materia  produce psicológicamente en el hombre encarnado la dicotomia entre Alma ( YO Superior) y el Cuerpo ( el Yo Inferior.): son dos mundos y el espíritu como armonizador, esencialmente.

Cada uno de estos mundos ( yo Superio y Yo Inferior) tiene voces y el hombre , colocado mentalmente en el limite entre lo superior y lo inferior( lo eterno y lo transitorio), ( lo Real y lo Ilusorio), debe aprender a discernir a diferenciar las voces para conseguir la paz interior  que se logra interpretando la sabiduría hecha sonido;  que intuitivamente sabe quién le esta hablando, desde el alma o desde los instintos; desde los huesos y visceras, y desde la esencia espiritual

El enojo del hombre consigo mismo surge precisamente cuando por el proceso de develamiento espiritual se hace más sensible a las voces del alma que le llegan distorsionadas al tener la mente agitada por los problemas de la materialidad y se siente impotente, débil e ignorante pára comprender el mensaje del Yo Superior.,Esto produce un descontento que lo proyecta hacia la sociedad y entonces se considera un prisionero de los demás, cuando en realidad es un esclavo del yo inferior. Allí nace el desequilibrio.

Lo dramático de este proceso es que precisamente el hombre, como ser encarnado , se encuentra en el limite del conflicto- esta en la encrucijada- y los diferentes estados psicológicos son razonados por una mente desorientada que originará a la postre las especulaciones, la violencia, la guerra,la frustración,el odio, el miedo, el dolor.

El hombre actual, ha llegado a la cúspide del conflicto y esto  se ve reflejado , no sólo en lo persona, sino también en lo social. La causa de esto es que han  perimido todos los conceptos que otrora fueron guía de las pasadas generaciones. Nada nuevo se ha creado, no hay arquetipos, o paradigmas, salvo una sofisticada tecnología que ha agravado el conflicto al crear necesidades artificiales que el hombre de este siglo procura satisfacer olvidándose de sí mismo.

El hombre de nuestro siglo, ha vuelto al estado primordial y está aprendiendo a caminar en un nuevo mundo que se aproxima. Todo  lo que lo depara el futuro le resulta extraño e inexplicable. Mira, entonces hacia atrás , para orientarse y ve una larga cadena de acontecimiento y conceptos que ya no satisfacen a lo nueva dimensión conciencial que el hombre ha alcanzado en estos tiempos.

Para que todo esto no pase a ser mera palabra, invito a mis lectores a meditar en sí mismo , a disciplinar la mente, a superar los deseos, a ser fundamentalmente bueno.

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