BLAVATSKY Y EL MES DEL LOTO BLANCO

BLAVATSKY Y EL MES DEL LOTO BLANCO

En el mes de mayo, todo Oriente festeja al loto como flor simbólica de lo más mistico y secreto a que puede tener acceso el hombre. En parecida fecha, todos los pueblos de la antiguedad honraron a las flores, desde los aztecas a los romanos. El mismo cristianismo actual ha recogido la tradición y las fiestas de María y el Lirio que ocurre en mayo.

La planta del loto nace de la semilla oculta bajo la tierra cenagosa que es fondo de los perdurables estanques, se eleva en terrible lucha a través del agua, surge al contacto del aire y florece en maravillosa corola bajo los rayos del ígneo sol.

Toda la evolución individual y colectiva de la Humanidad está simbolizada en estas cuatro etapas: mundo material: oscura cuna desde donde se alzan penosamente las voluntades humanas comenzando el camino de retorno a la esfera de los arquetipos; mundo vital: camino del Alma a través de las formas vitales, en búsqueda de superación; mundo psiquico: despertar de la conciencia a las realidades metafísicas y mundo mental: mansión de los Adeptos que pisan el umbral del Nirvana ( la Liberación)

Dice la tradición milenaria que durante cierto momento de la lunación de mayo, los Grandes Maestros se reúnen en el Himawat Esotérico para reafirmar a todos los hombres la posibilidad de llegar al Nirvana y aun más, de renunciar a él por Amor a los mortales.

Fue en ese mes, un 8 de mayo en que Helena P. Blavatsky abandonó su cuerpo. Gracias a sus traducciones y estudios renació en Occidente la Teosofia, que había muerto con el último Neoplatonismo. Cuando HPB dejaba su terrestre vehículo, Oriente cantaba a la Realización Mistica y millones de flores cubrían todos los caminos de la India; en el cielo, el Sol cruzaba con su carro de rayos la constelación de Tauro, la víctima primitiva inmolada en aras de la vida espiritual. Sobre el cadaver de un toro hace 5000 años los Magos Cretenses repetían : Morir es saber….

El pueblo a lo lejos espantado, murmuraba…Saber es morir…

Es la prehistórica afirmación de los misterios orales; todo hombre, en alguna de las vueltas de sus vidas, hallará la mística flor : el Loto Blanco, con el que se confundirá y ascenderá como una voluntad pura hacia el Reino de la Luz  del Logos, el Sol Espiritual.

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