En un informe de la ONU, dado a conocer hace unos días, dice que nuestro país, la Argentina, es el segundo consumidor de droga, especialmente marihuana después de EEUU.
Frente a esta información, que me llena de espanto, voy a trasmitirles la enseñanza teosófica sobre el mal que causa en los seres humanos el uso de estimulantes; especialmente los componentes químicos y su influencia en los cuerpos sutiles del humano.
Según las enseñanzas esotéricas, tanto el cuerpo físico, la psíquis y la mente del hombre, se encuentan protegidos por una especie de «membrana astral» de tipo electromagnética que impide que el «mundo elementario» – el de las almas desencarnadas- tenga influencia sobre el hombre encarnado, como también que éste pueda establecer contacto con el estado de «kama Loka» o sea el mundo de los muertos.


