DE EXPERIENCIAS Y CONSEJOS

DE EXPERIENCIAS Y CONSEJOS

Muchas veces me he preguntado  – y seguramente lo han hecho ustedes – si es bueno o malo dar consejos; si hacerlo no es perder el tiempo,  inmiscuirse en la vida del otro, pues por lo general nuestras palabras suelen caer en bolsa sin fondo y quien reclama nuestro consejo finalmente hace lo que quiere.

Creo que mi incertidumbre proviene de no tener claro qué son los consejos, cuándo darlos y qué aspiro lograr con ellos. Etimológicamente la palabra  consejo significa  «dictamen, una opinión, juicio o parecer en torno a una cosa».

Cuando el consejo se da como un dictamen, una opinión, juicio o parecer, está bien darlo pues estoy explicando mi punto de vista, qué haría yo en una determinada circunstancia o cómo me comportaría frente a un hecho. Pero está mal cuando quiero que el otro viva mi dictamen y si esto no ocurre solemos decir :no vale la pena dar consejos. Pretender inconscientemente que el otro se someta a la voluntad de uno, que tenga en cuenta mi experiencia, es peligroso , pues como diría el Bhagavad Gita » el karma del otro está lleno de peligro»

A propósito de trasmitir la experiencia, el filósofo Aristóteles diría que la experiencia es intrasmisible, es una y única para cada individuo,»pues cada individuo es indiviso, no se puede dividir».

Por lo tanto cada ser humano es exclusivo, es una individualidad en la que subyacen causas y efecto que sólo ese individuo debe experimentar. Nadie puede vivir la vida del otro y si lo intentamos corremos el riesgo de ser rechazado o malograr las vivencias que el otro debe tener.

Lo único que puedo hacer es brindar mi opinión, juicio o parecer, pero no aspirar que el otro los viva como propios pues estoy pretendiendo que ese otro transite mi camino.

Lo único que puedo hacer es indicar el sendero, pero  es el otro quien lo debe aceptar, concientizar y decidirse a caminarlo.

La vida es como un largo camino compuesto por miles de senderillos. Quien no lo ve claramente camina por los senderillos del error, hasta que el dolor lo retorna al camino central.

El único y supremo consejo que podría dar es » caminar por el recto camino que lo llevará a la libertad y la perfección«.

Pero, para tener claro el objetivo de la vida debemos construir el puente que comunique el mundo inteligible ( nuestra alma) con el mundo sensible( el de nuestras emociones). Esa falta de puente entre nuestra parte inteligible y el mundo de las cosas es lo que lleva al hombre a estar siempre pidiendo consejos. Construir ese puente es objetivo de la educación humanística y holística.

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