FILOSOFAR NO ES SER FILOSOFO

FILOSOFAR NO ES SER FILOSOFO

Les voy a contar una historia que se ajusta perfectamente a aquellos que se pasan la vida predicando, pero que no hacen , ni viven lo que dicen.

La lección ,que Trunidio de Metinis recibió de su Maestro debería ser asimilada por aquellos que acostumbran a hablar del desprendimiento cuando ellos mismo no son capaces de solidarizarse con la desgracia de los semejantes. Son aquellos que dicen » has lo que yo digo, pero no lo que yo hago».

Se cuenta que Trunidio era muy amigo de dar grandes discursos filosóficos sobre la pureza y el valor del ascetismo, lo cual hacia reír a su Maestro, un sabio que en su juventud  había estudiado con Antístenes en la antigua Grecia.

El motivo que movía a risa al Maestro, es que el mentado Trudinio poseía gran cantidad de riquezas y bienes entre los que se contaba una numerosa hacienda , de la que Trudinio se sentía orgulloso, de la misma manera que lo estaba del resto de sus bienes, de los cuales no se desprendia por nada del mundo. No obstante que se pasaba el día hablando del valor del desprendimiento.

Habiendo  azotado una terrible peste a la ciudad, que había sumido al pueblo en la desesperación y el hambre, Lipio, el Maestro de Trudinio, fue a la casa de campo de éste y tomó los animales a fin de ofrecerlos al pueblo enfermo por falta de alimento.

Al enterarse Trudini lo que había hecho su Maestro, echóse a llorar desconsoladamente, clamando porque la justicia divina se encargara de castigar a su Instructor.

Frente a estos lamento y ruegos, Lipio le respondió a Trudinio.

Te he visto durante años engañar con la palabra a gente inocente, a quienes incitabas a una vida ascética, siendo que tu te hallas corrupto más que ellos  por dentro. Toda lección cuesta dolor. Aprende, pues que filosofar , no es ser filósofo.

He repartido tus bienes entre aquellos que recibieron la mentira de tu boca para recompensarlos de tu estafa y liberarte a ti mismo del castigo de los Dioses.

Trudinio, entendió la lección y asiló más tarde a los enfermos en su palacio, muriendo luego  él mismo en el cumplimiento heroico de su castigo.

¡¡ Cuantos Trudinio existen en nuestra sociedad que tendrían que imitar a éste que se redimió de su egoísmo haciendo lo que por deber tenía que hacer con sus semejantes!!

 

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