VENCER SIN COMBATIR

VENCER SIN COMBATIR

En estos tiempos, en que salir a la calle , para cumplir diferentes obligaciones, se ha convertido en una verdadera tragedia griega, es importante reflexionar sobre lo que le está pasando al humano y porque siempre está buscando pelea. Se ha perdido el respeto por la vida y cualquiera puede arrebatarla en un suspiro. Esto ocurre, según la enseñanza teosofica, porque se ha perdido el sentido de la vida, ésta ha pasado a ser una mera mercancia, un elemento de cambio pecuniario.

Frente a esto la solución está en vencer sin combatir. Dirían los Maestros «la maestría más alta es vencer sin combatir» Consideraban que su arte – las artes marciales- no debía servir para matar, sino para proteger la vida.

La verdadera eficacia consiste en desalentar o en conciliarse con el eventual adversario ya que como dice un proverbio chino:  un enemigo que vences sigue siendo tu enemigo. Un enemigo a quien convences se convierte en tu amigo».

Vencer sin combatir no está al alcance de cualquiera. Un hombre ordinario desenvaina su sable si se siente ridiculizado y arriesgará su vida, pero no será  considerado como un hombre valiente. Un hombre superior no es turbado ni por las situaciones más inesperadas, ya que tiene una gran alma y una gran meta.

Reaccionar violentamente es una solución fácil. Permanecer tranquilo es signo de fortaleza. Decía el filósofo chino Lao Tzé:  Imponer la voluntad a los demás es una demostración de fuerza ordinaria. Imponérsela a sí mismo es un testimonio de verdadero poder.

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LA CAVERNA Y EL DIVINO ANDROGINO: NEUROSIS Y SEXO

LA CAVERNA Y EL DIVINO ANDROGINO: NEUROSIS Y SEXO

He llegado a comprobar que el inconsciente, ese archivo de imágenes, de símbolos de profundo contenido, podía ser también como una memoria milenaria, a la que la teosofia denomina Cuerpo Causal. Eso me hizo pensar en lo que Jung llama el » inconsciente colectivo» o los reencarnacionistas denominan encarnaciones pasadas.

Me ha pasado a mi de ver escrituras o petroglifos en cavernas, que me parecía haber visto anteriormente.. Y he concluido que esos no eran símbolos en sí mismo sino vivencia emblematicas que me recordaban pasadas vidas.

Estas experiencias me han llevado a replantearme el análisis persona y pensar la posibilidad de que estas imágenes nacerian o se generarían en una memoria milenaria que partiría del tiempo de la raza Lémur.

Según la teosofia  y confirmada por teoría modernas ,en tiempo de los Lemures desaparece el andrógino y los sexos se separan.  En ese momento, lo que hoy es el hombre, se hace incompleto y nacería en él la necesidad de completura ( reflexionar sobre el mito de Adán y Eva y nuestra anterior nota sobre la raza Lemur)

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SIMPATIA Y ANTIPATIA ENTRE LAS PLANTAS

SIMPATIA Y ANTIPATIA ENTRE LAS PLANTAS

Dice la enseñanza teosófica que el Sol es el cuerpo  más magnético del sistema ; así lo entendieron los filosofos de la antigüedad ,y estudiaron las emanaciones solares llegando a la conclusión de que ellas tenían el poder de atraer. En prueba de ello , el monje Kircher, llegó a determinar que algunas plantas denotan mayor atracción hacia el Sol y otras hacia la Luna.Entre las primeras tenemos la llamada githymal, que sigue fielmente al Sol aun cuando esté nublado. La acacia abre los pétalos al salir el Sol y los cierra cuando el Astro Rey se pone . Lo mismo hacen, la mimosa, el loto egipcio y el girasol de Europa.

La hierbamora ofrece análoga particularidad respecto de la Luna.

Como ejemplo de la simpatía y antipatía entre las plantas , cita Kircher la aversión de la vid por las berzas y su amor al olivo; la simpatía del renúnculo por el lirio y de la ruda por la higuera. En prueba de la antipatía  cita los renuevos del granado mejicano cuyos trozos, al cortarlos, se repelen como movidos de implacable hostilidad.

Opina Kircher, por otra parte, que los sentimientos y emociones son mudanzas de la condición magnética del individuo, es decir, que la ira, los celos, la amistad , el amor y el odio provienen de la alteración del ambiente que constituye nuestro campo de emación magnética. El amor es uno de los sentimientos que ofrecen tan diversos aspectos como el amor maternal y el del artista por su arte. Tanto el amor como la amistad son manifestaciones de simpatía entre naturalezas congeniantes.

Para Kircher el magnetismo de amor puro es la causa eficiente de todas las cosas creadas. El amor sexual es de naturaleza eléctrica y lo llama amor «febris species», la fiebre de la especie.

Kircher distingue dos clases de atración magnética: la simpatía y la fascinación: una santa y natural ,otra siniestra y artificiosa. A esta última atribuye el poder del sapo que sólo con abrir la boca atrae a la víctima que se precipita en sus fauces.

El hombre inmune a las tentaciones del mundo y de la carne, puede curar magnéticamente enfermedades tenidas por incurables y adquiere clarividencia profetica.

 

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