Les cuento que he encontrado, leyendo a Shakespeare, un soneto de él, que lo dedica a mostrar la transitoridad de las cosas materiales y lo importante que es no apegarse a lo que perece. Sus estrofas es una verdadera clase de budhismo, pues nos invita a vivir la Eternidad.
El soneto dice:
Cuando miro desfiguradas por la mano
inexorable del Tiempo las ricas y orgullosas
suntuosidades de los monumento de los
siglos sepultos; cuando veo desplomadas las
torres en otra época altivas, y al bronce eterno
esclavo de la rabia mortal:
Cuando veo al hambriento océano
socavar el dominio de las playas, y a la tierra
firma apoderarse de la inmensidad del mar,
creciendo la ganancia con la pérdida y la
pérdida con la ganancia;
Cuando considero semejante intercambio
de grandeza, o a la grandeza misma,
destruida, al decaer; tantas ruinas me hace
reflexionar que vendrá el Tiempo y
se llevará a mi amor.
Este pensamiento es como una muerte,
el cual no puede privarse de llorar, porque
conserva aquello que tiene miedo de perder.
Puesto que ni el bronce, ni la piedra, ni
los continentes , ni el mar sin límite escapan
al poder de la triste mortalidad¿ cómo podrá defenderse
contra la furia la belleza, cuya energía no es más resistente que una flor?
¡Oh»! ¿ Cómo el aliento melífluo del
verano sostendría el asalto inevitable fatal
de los días que lo atacan, cuando las rocas inexpugnables no son
bastante fuertes, ni las puertas de acero tan sólidas,
ante el estrago del Tiempo.?…..
Por eso, chicos hay que vivir para lo eterno, y éste es, el si mismo de cada uno de ustedes. La personalidad, como dice el soneto, es transitoria. Hay que amar sin poseer; sin tiempo, sin condicionamientos y allí en ese espacio sin tiempo estaremos unidos en busca de vivir esa Eternidad.
Las cosas pasan, la esencia esta subyacente en cada minúscula partícula atómica .Aprendamos a vivir una vida sin fin, pues hoy el término de vida es un opuesto al termino muerte. Vivamos la vida Eterna, que es el Infinito que magistralmente ha descripto Shakespeare en su Soneto
